Escapada a Karlovy Vary

La leyenda dice que Carlos IV salió a cazar y su perro se cayó a uno de los manantiales de esta zona. Viendo el emperador que había más de uno y su valía termal y medicinal decidió fundar esta ciudad. 


Karlovy vary es conocida como el spa de Europa, y fue frecuentada en el XIX por ilustres como Goethe o Mozart (cuyas casas encontrareis a lo largo del paseo principal de la ciudad) Actualmente no ha perdido ese puntito intelectual, ya que cada año se celebra un Festival de Cine que es el que hace que esta ciudad siga siendo importante.


Para llegar a Karlovy Vary, a unos 100km, podéis coger el bus (la opción que yo elegí), el coche o excursiones programadas como ésta (que por gente que conozco y la ha contratado está bastante bien) En autobús se tarda unas 2h, vale unos 5€ y tienen wifi, pelis…


Su fama termal viene por los 15 manantiales de aguas enriquecidas con sulfatos, bicarbonato y sodio que están entre los 25 y los 70º. Cada una tiene un beneficio para la salud, por ello veréis en las distintas fuentes públicas a gente local rellenando botellas o garrafas de agua. Evidentemente lo que se espera de nosotros es que hagamos el circuito probando todas las aguas.


Desde la estación (donde encontrareis una gran botella de Becherovka, un licor de raíces, 20 hierbas y especias especialidad de esta ciudad) una larga y ancha calle llena de tiendas de souvenirs y cafeterías nos lleva al río, junto a este las tiendas de tazas típicas nos informan de que estamos llegando a las fuentes. Las tazas típicas de Karlovy Vary destacan porque su forma es idónea para tomar estas aguas, pues el asa es, al mismo tiempo, una pajita, y las tazas son alargadas y estrechas.


El interés de la ciudad se organiza en torno a los dos márgenes del río:

  • Columnata del Parque. En el Parque de Dvorak, columnata reconstruida en los 60 y rodeada de edificios metálicos del XIX.
  • Columnata del Molino. Se terminó de construir en 1881 y presenta una ostentosa estructura neo-renacentista de 132m de largo y 124 columnas corintias.
  • Columnata del Mercado. En madera blanca tallada inspirada en la arquitectura suiza; data de 1883.
  • Columnata del castillo, junto a la torre del castillo (único vestigio del castillo gótico que tuvo la ciudad en tiempos de Carlos IV)
  • Antigua sede de los Caballeros de Malta
  • Casa de Mozart
  • Casa de Goethe
  • Iglesia ortodoxa de Pedro y Pablo. De finales del XIX y financiada por los visitantes rusos de la ciudad que iban a disfrutar de las aguas termales. 
  • Gran Hotel Pupp, de majestuosa arquitectura y que finaliza el recorrido.

Donde comer: Café Elefant – Pizzería Capri
*De Karlovy Vary no hay que irse sin probar sus famosas obleas con decenas de sabores. Además, si se comen a la vez que las aguas, los componentes de estas medicinales aguas, le cambian muchísimo el sabor.